miércoles, 13 de marzo de 2019

La interacción de la Warfarina con algunos alimentos

Realizado por: 
Isabela Saavedra Porras 
Diana Carolina Salazar Diosa 
Lorena Sampablo Rosero 
Camila Sánchez Moreno 
Estefanía Sánchez Uribe 
Estudiantes de medicina 11° semestre, Universidad de Antioquia 
Revisado por: Sara Lastra Bello 


El nombre de warfarina proviene del acrónimo WARF, de Wisconsin Alumni Research Foundation, y de la terminación arina, que indica su relación con la cumarina. 

La warfarina es un medicamento anticoagulante, es decir, que retarda o inhibe la coagulación de la sangre, se deriva de la micotoxina anticoagulante natural dicumarol, que se encuentra en el trébol dulce y es resultado de la transformación del compuesto químico cumarina gracias a la acción de una gran variedad de hongos. Se utilizó por primera vez como terapia anticoagulante en humanos en 1948 cuando Karl Link, Harold Campbell y un grupo de químicos investigadores de la Universidad de Wisconsin, aislaron y caracterizaron el agente hemorrágico contenido en el trébol dulce; desde entonces es uno de los anticoagulantes orales de principal manejo para las enfermedades tromboembólicas como trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar. 

El mecanismo de coagulación normal en la sangre es un proceso complejo que involucra múltiples sustancias llamadas factores de coagulación. Estos factores se producen en el hígado y actúan en una secuencia para formar un coágulo de sangre. Para que el hígado produzca algunos de los factores de coagulación, debe haber disponibles las cantidades adecuadas de vitamina K (VK). La warfarina bloquea una de las enzimas que utiliza la VK (por eso se dice que es un antagonista de la VK) para producir algunos de los factores de coagulación y, a su vez, reduce su producción. Como resultado, el mecanismo de coagulación se interrumpe y la sangre tarda más tiempo en coagularse. 

La warfarina se prescribe para las personas que tienen un mayor riesgo de desarrollar coágulos en la sangre, esto incluye a las personas con una válvula cardíaca mecánica, un ritmo cardíaco irregular llamado fibrilación auricular, ciertos trastornos de la coagulación que pueden ser de origen genético o un mayor riesgo de desarrollar coágulos después de una cirugía de gran magnitud o que requiere un gran tiempo de reposo como, por ejemplo, la cirugía de cadera o de rodilla. La warfarina también se usa en personas que ya han desarrollado un coágulo de sangre dañino, incluidas algunas personas que han tenido un accidente cerebrovascular, un coágulo de sangre en la pierna (trombosis venosa profunda o TVP) o un coágulo que ha viajado al pulmón (embolia pulmonar o EP). Es importante tener en cuenta que la warfarina no disuelve los coágulos, pero sí evita que éstos se formen o que aumenten de tamaño y se muevan a otra parte del cuerpo. 

El Índice Normalizado Internacional (International Normalized Ratio, INR) es lo que se utiliza para evaluar la eficacia de la terapia anticoagulante con warfarina, pues el riesgo de complicaciones tromboembólicas y hemorrágicas aumenta cuando el INR está fuera del rango terapéutico. 

El efecto anticoagulante de la warfarina depende de la vida media de los factores de coagulación que dependen de la VK, es decir, el tiempo que pasan en la circulación disponibles para formar el trombo. Por ejemplo, el que demora menos tiempo en agotarse es el factor VII, el cual solo dura de 4 a 6 horas en sangre, mientras que el factor X puede durar hasta 72 horas, esto nos ayuda a entender por qué el efecto esperado de la warfarina no es inmediato, y que los primeros días de tratamiento debamos usar otros anticoagulantes mientras se alcanzan los valores de INR considerados en rango terapéutico, lo cual puede tardar hasta 5 días. Después de una última dosis, los efectos de la warfarina continúan presentes durante los 5 días siguientes mientras el medicamento se elimina completamente del cuerpo, pero es importante recordar que no tiene efecto sobre el trombo ya formado. 

Después de su administración oral se absorbe fácilmente y alcanza concentraciones máximas en sangre a las 4 horas. Su metabolismo se da en el hígado por un complejo enzimático llamado P 450, que se encarga de metabolizar muchos otros medicamentos, por esta razón es que existen tantas interacciones farmacológicas. Su eliminación se da por vía renal, es decir, en la orina, lo que advierte especial cuidado y supervisión en personas con enfermedades de hígado (debe ajustarse la dosis) o riñón (no hay indicación de ajuste de dosis en enfermedad renal). 

Aunque el comportamiento de la warfarina en el cuerpo es independiente de la edad, se ha observado que las personas mayores de 60 años necesitan dosis más bajas para obtener los efectos deseados. No debe usarse durante el embarazo, ya que atraviesa la membrana feto-placenta y puede causar malformaciones en el feto, y aumenta el riesgo de aborto y hemorragia postparto por obvias razones. 

El efecto de los anticoagulantes orales está influenciado por factores genéticos y ambientales, tales como: medicamentos (interactúa con 264 medicamentos, según la Lexicomp® Drug Interactions de UpToDate), alimentos, enfermedades y afecciones preexistentes. 

En esta ocasión, se hablará de algunos alimentos que pueden interactuar con la warfarina y modificar su efecto, lo cual ocurre debido a su contenido de filoquinona, la forma predominante de VK en la dieta. Como ya se mencionó, el efecto anticoagulante de la warfarina se debe a que “bloquea” el papel de la VK en el proceso de formación de los factores de coagulación que dependen de esta, así que, cuando se consume una dieta muy rica en VK, la dosis de warfarina recibida no alcanza a ser suficiente para “bloquear” toda la VK ingerida, dando como resultado la persistencia del riesgo tromboembólico; lo contrario ocurre si se consume una dieta pobre en VK, caso en el cual aumentan las complicaciones hemorrágicas de la warfarina. 

Entre los alimentos con alto contenido de VK se encuentran los vegetales de hojas verdes, especialmente de color verde oscuro, tales como: espinaca, col, col de Bruselas, coliflor, brócoli, perejil, habas, nabo, acelga, berro, alcachofa, endibia, guisante, lechuga, espárrago, apio y tomate verde, acelga, perejil, berro, hojas de mostaza; las frutas no son fuente importante de VK, solo se describe el aguacate como fuente a destacar, su gran contenido graso es una de las principales razones por las que aumenta la biodisponibilidad de la VK. Otra fuente alimentaria primaria de la filoquinona son cuatro aceites vegetales: soja, canola, semilla de algodón y oliva. 

En general, se dice que entre más verde sea el vegetal, más alto es su contenido de filoquinona. Congelar, hervir, cocinar al vapor o cocinar en el microondas los vegetales no cambia significativamente su contenido de filoquinona. 

En la actualidad, con el auge de consumo de suplementos nutricionales, barras y batidos energéticos, es importante detenerse y revisar su contenido de VK, para así evitar ingerir grandes cantidades. Los tés y hierbas también son frecuentemente consumidos, prestar atención al té verde, té negro, hojas de té, algas marinas usadas en el sushi y la alfalfa, ya que tienen un alto contenido de VK. 

En una revisión bibliográfica publicada en el 2014 por la Journal of Pharmacy Practice, sobre la interacción de la warfarina con frutas o sus productos derivados, donde se revisaron 15 reportes de caso y 7 ensayos clínicos controlados, se llegó a la conclusión de que el arándano, el aguacate, la granada, el mango, la uva y la papaya (tanto su pulpa, como productos concentrados) pueden tener relación con la inestabilidad del INR en pacientes que, al mismo tiempo, están en terapia con Warfarina; siendo los productos derivados del arándano, con 8 casos reportados, los más relevantes en esta revisión. Entre los efectos adversos observados por la inestabilidad del INR, se encontraron: hemorragia gastrointestinal, hemorragia del saco pericárdico, complicaciones postquirúrgicas, hemoptisis, hematoquecia, entre otras. Sin embargo, en la revisión se reconoce que, aunque la información está disponible, la evidencia no es demasiado fuerte, sobre todo por el número de pacientes estudiados y las dificultades al determinar la cantidad de fruta o jugo consumido que lo relacione directamente con la presentación del efecto adverso. No obstante, se crea una alerta que invita a considerar estas causas cuando se tiene un INR difícil de controlar y a generar recomendaciones, por parte de los médicos tratantes, a los pacientes que incluyen estos productos en su dieta. 

En un estudio retrospectivo que evaluó la ingesta de VK en la dieta de 26 individuos que tenían un control de INR estable (definido como una ausencia de cambio en la dosis de warfarina durante seis meses y una desviación estándar de INR <0.5), en comparación con 26 individuos que tenían un control inestable, hubo una correlación entre el control estable y una mayor ingesta diaria promedio de vitamina K (76 mcg versus 29 mcg). La ingesta de grasas en la dieta también se evaluó porque la VK es soluble en grasa y esto no se correlacionó con el control del INR. Asimismo, en otro estudio de una cohorte prospectiva de 147 adultos que recibieron terapia con warfarina a largo plazo, aquellos con un buen control de INR tuvieron una ingesta diaria de VK más regular y menos variable (rango mediano, 1.76mcg/kg/día versus 2.73 mcg/kg/día). 

Por lo anterior, en caso de consumir una dieta muy rica en VK, debe recomendarse al paciente que disminuya la ingesta de alimentos con alto contenido de esta vitamina, ya que estos crean resistencia adquirida a la warfarina y, como consecuencia, se necesitarán dosis más altas para lograr la anticoagulación deseada; incluso, algunos investigadores han demostrado que dietas con un consumo de VK superior a 250 μg/día, producen un descenso importante del INR, aumentando el riesgo de embolias o trombosis. Mientras que en el caso contrario, la ingesta de VK es mínima y se debe resaltar la importancia de un aporte controlado de esta vitamina para mantener estable el valor de INR. En conclusión, se sugiere aportar entre 65 y 80 μg/día de filoquinona o VK proveniente de la dieta (se ha visto que un adulto consume en promedio 60-200 μg/día), de forma constante, para evitar las fluctuaciones en las dosis requeridas del anticoagulante; no es necesario dejar de consumir este tipo de alimentos, sino consumir siempre la misma cantidad. 

La ingesta de grandes cantidades de alcohol también debe ser controlada por el riesgo de sangrado, porque puede afectar las concentraciones en sangre de la warfarina y modificar su efecto, debido a que puede alterar la forma en que el cuerpo metaboliza la warfarina. Los pacientes sometidos a terapia con warfarina deben evitar el consumo diario de alcohol, limitándose a ingerir ocasionalmente no más de 1 a 2 porciones de alcohol. Esto significa un promedio de una a dos bebidas por día para hombres y una bebida por día para mujeres (una bebida es una cerveza de 12 onzas, 4 onzas de vino, 1/5 onzas de bebidas alcohólicas a prueba de 80 ó 1 onza de bebidas alcohólicas a prueba de 100). El efecto antiplaquetario del alcohol aumenta el riesgo de sangrado importante, incluso si el INR se mantiene dentro del rango objetivo. 

Referencias

  1. Holbrook AM, Pereira JA, Labiris R, et al. Systematic Overview of Warfarin and Its Drug and Food Interactions. Arch Intern Med. 2005; 165(10):1095-1106. DOI:10.1001/archinte.165.10.1095 
  2. Nutescu EA, Shapiro NL, Ibrahim S, West P. Warfarin and its interactions with foods, herbs and other dietary supplements. Expert Opinion on Drug Safety. 2006; 5(3):433-451. DOI: 10.1517/14740338.5.3.433 
  3. Booth SL, Centurelli MA. Vitamin K: A Practical Guide to the Dietary Management of Patients on Warfarin. Nutrition Reviews. 2009;57(9):288-296. DOI:10.1111/j.1753-4887.1999.tb01815.x 
  4. Quintero-González JA. Cincuenta años de uso clínico de la warfarina. Invest. clín [Internet]. 2010 Jun [citado 2019 Feb 09] ; 51( 2 ): 269-287. Disponible en: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0535-51332010000200008&lng=es
  5. Galiano A. Warfarina en Vademecum [Internet]. Iqb.es. 2019 [citado 10 Feb 2019]. Disponible en: http://www.iqb.es/cbasicas/farma/farma04/w001.htm
  6. Heart.org [internet] A Patient's Guide to Taking Warfarin. American Heart Association. Greenville Ave, Dallas. [Actualizado 30 de septiembre 2016; citado 10 de febrero 2019]. Disponible en: https://www.heart.org/en/health-topics/arrhythmia/prevention--treatment-of-arrhythmia/a-patients-guide-to-taking-warfarin
  7. Norwood DA, Parke CK, Rappa LR. A comprehensive review of potential warfarin-fruit interactions. Journal of Pharmacy Practice. 2014;1-11. 
  8. Sconce E, Khan T, Mason J, Noble F, Wynne H, Kamali F. Patients with unstable control have a poorer dietary intake of vitamin K compared to patients with stable control of anticoagulation. School of Clinical and Laboratory Sciences, University of Newcastle upon Tyne, UK. 2005. DOI: 10.1160/TH04-12-0773. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed?term=15886802
  9. Costa GL, Lamego RM, Colosimo EA, Valacio RA, Moreira Mda C. Identifying potential predictors of high-quality oral anticoagulation assessed by time in therapeutic international normalized ratio range: a prospective, long-term, single-center, observational study. Department of Internal Medicine, Hospital Odilon Behrens. Clin Ther. 2012. DOI: 10.1016/j.clinthera.2012.06.002. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed?term=22717417

jueves, 7 de febrero de 2019

Micotoxinas / Aflatoxinas - Compuestos tóxicos en alimentos de consumo diario

Sebastián Díaz Cortés
Interno Universidad de Antioquia.
Sara Lastra Bello, MD
MSc. Toxicología. Esp. Adicciones – Unidad de Teletoxicologia/Telefarmacología. CIEMTO 



Los hongos pueden crecer en una serie de alimentos y producir toxinas. La capacidad de producir estas toxinas está dada por el tipo de hongo (Aspergillus, Fusarium, Penicillium) y las condiciones de pH, temperatura y tiempo en la que se encuentre el alimento. Un determinado hongo es capaz de producir más de una toxina y una determinada toxina puede ser producida por varios tipos de hongos.  

Se han evidenciado una mayor prevalencia de micotoxinas en los siguientes alimentos: 

  • Cereales, nueces, judías, aceite de semillas. 
  • Productos fermentados y madurados con levaduras como quesos, carnes y alimentos orientales (salsa de soja, misso. Etc) 
  • Alimentos de origen animal: carne, leche o huevos. Cuando estos animales son alimentados con piensos contaminados con micotoxinas. 
  • Alimentos terminados y conservados y almacenados inapropiadamente 
Entre las toxinas producidas por los hongos tenemos: Aflatoxinas, Ocratoxinas, tricotecenos, Zearalenona, Fumonisinas, Moniliformina, Esterigmatocistina, y Patulina, pero de todas ellas las más estudiadas han sido las aflatoxinas. 

Las aflatoxinas son compuestos altamente tóxicos producidos por las especies Aspergillus, principalmente A. flavus, A. parasiticus y A. nomius que se desarrollan naturalmente en algunos alimentos y pueden causar una amplia variedad de efectos tóxicos en animales y humanos. 

Existen más de 20 tipos de aflatoxinas, dentro de las cuales se destacan la B1 (AFB1), B2 (AFB2), G1 (AFG1), G2 (AFG2), M1 (AFM1), y M2 (AFM2). Estas toxinas pueden estar presentes en varios tipos de alimentos con baja humedad, como cereales, especias y frutos secos; y los productos de su biotransformación se han reportado en la leche y los productos lácteos. Siendo la BI (AFB1) la más tóxica. 

Las posibles razones asociadas con los niveles más altos de aflatoxinas son: el tipo de alimento, condiciones ambientales favorables para la producción de aflatoxinas (o la estación del año), condiciones de almacenamiento inadecuadas, insensibilización de los agricultores y los consumidores, el período de post-cosecha, obstáculos tecnológicos y, sobre todo, pobreza. 

Tradicionalmente, existen tratamientos físicos, químicos y biológicos aplicados en el procesamiento de alimentos para la eliminación de la toxina. Ejemplos de métodos físicos incluyen la eliminación por extracción con solventes y degradación por altas temperaturas y radiación gamma o ultravioleta. Los métodos químicos implican la degradación estructural por compuestos como aldehídos, agentes oxidantes, ácidos, bases y varios gases. Los métodos biológicos comprenden el uso de bacterias, levaduras o sus respectivas enzimas o aparatos metabólicos para degradar las aflatoxinas. Sin embargo, las aflatoxinas parecen tener gran resistencia a estos métodos, y los procesos pueden afectar las propiedades nutricionales de los alimentos, incluso convertirlos en no aptos para consumo humano. 

Se necesitan estudios adicionales para comprender los mecanismos de desintoxicación por microorganismos, así como para determinar aspectos prácticos del uso de estos métodos en productos alimenticios, principalmente en relación con su impacto en las características sensoriales de los alimentos 

Según la I.A.R.C. (Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer, por sus siglas en inglés), la AFB1 y la combinación de B, G y M están clasificadas como carcinógenos, es decir, productores de cáncer. Sin embargo, impactos adicionales en la salud incluyen malformaciones fetales, daño hepático, celular y genético. 

Todos los tipos de aflatoxinas son de naturaleza lipolítica y se absorben fácilmente a través de las membranas celulares desde el lugar de exposición, como los tractos gastrointestinal y respiratorio, entran en el torrente sanguíneo y luego se propagan a varios tejidos y al hígado. Se metabolizan en el hígado a otros compuestos, como epóxido intermedio reactivo o hidroxilados a aflatoxina M1 (menos tóxica). En humanos y animales susceptibles, la enzima microsomal del citocromo P450 convierte AFB1 en un epóxido que se une al ADN, ARN y proteínas como la albúmina en la sangre y forma un complejo que conduce al daño del ADN; en el hígado, por ejemplo, puede dar como resultado hepatocarcinogénesis, ya que afecta el código genético de las enzimas que regulan el crecimiento celular. Esto resulta en la formación de tumores. 

La exposición aguda a aflatoxinas se ha asociado con epidemias de hepatitis tóxica aguda en áreas geográficas de China y África con índices de mortalidad entre un 10 a 60% al ser consumida en una dosis diaria durante más de un mes de 2 a 6 mg/kg. Estudios de intentos suicidas por ingesta de aflatoxinas purificadas demostraron que dosis únicas no son tan tóxicas en el hombre como la ingesta de dosis crónicas. La cual se relaciona con un gran número de enfermedades tales como síndrome de Reyé, cirrosis en niños, gastritis crónica, desnutrición proteica. 

Dada la afectación a la salud humana, los niveles de aflatoxinas se monitorean estrictamente en varios países y también se formulan las directrices estipuladas para el comercio internacional. Los valores de corte para la aflatoxina en los alimentos son variables en varios países, como lo muestra la tabla: 


Con el anterior cuadro se observa que algunos países tienen estándares muy rigurosos de concentración de aflatoxinas, pero otros son más laxos y eventualmente la ingesta de alimentos base para el crecimiento de estas micotoxinas podrían ser riesgosos. 

En Colombia, existe la Resolución 4506 de 2013, por la cual se establecen los niveles máximos de contaminantes en alimentos destinados al consumo humano: La suma de aflatoxinas B1, B2, G1 y G2 para todos los cereales y todos los productos a base de cereales, incluidos los productos de cereales transformados no debe ser mayor de 4 µg/kg; la suma de aflatoxinas B1, B2, G1 y G2 para maníes y otras semillas oleaginosas y sus productos transformados destinados al consumo humano directo no debe ser mayor de 10 µg/kg. 

A través de estas normas el país ejerce un control sobre los alimentos con marca registradas por nuestro ente regulador que garantizan que las concentraciones de aflatoxinas en estos alimentos cumplan con la norma y así proteger la salud colectiva. La ingesta de semillas, cereales, manies, etc que no tengan marcan registrada o que ingresen al país a través del contrabando nos pone en riesgo de consumir alimentos que pueden contener concentraciones de la micotoxina por encima de los estándares permitidos para proteger la salud humana. 

Finalmente, los datos disponibles indican que la contaminación por aflatoxinas en cereales, incluido el maíz y el maní, sigue siendo un problema de salud pública para algunas poblaciones, con niveles extremadamente altos descritos en estos productos alimenticios de países subdesarrollados. Por lo tanto, se requieren esfuerzos considerables para reducir la contaminación por aflatoxinas en los alimentos, especialmente en los países en desarrollo. 



Bibliografía

  1. Amir Ismail, Bruna L. Gonçalves, Diane V. de Neeff, Bárbara Ponzilacqua, Carolina F.S.C. Coppa, Henning Hintzsche, Muhammad Sajid, Adriano G. Cruz, Carlos H. Corassin, Carlos A.F. Oliveira , Aflatoxin in foodstuffs: Occurrence and recent advances in decontamination. (2018) [En Línea], disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0963996918305222?via%3Dihub
  2. Cameán AM, Repetto M. Toxicología alimentaria. Madrid: Ediciones Díaz de Santos; 2006. 
  3. Khaneghah, A.M., Fakhri, Y., Raeisi, S., Armoon, B., Sant'Ana, A.S., Prevalence and concentration of ochratoxin A, zearalenone, deoxynivalenol and total aflatoxin in cerealbased products: A systematic review and meta-analysis, Food and Chemical Toxicology (2018) [En Línea], disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691518304113?via%3Dihub
  4. Kowalska A, Walkiewicz K, Kozieł P, Muc-Wierzgoń M. Aflatoxins: characteristics and impact on human health. Postepy Higieny I Medycyny Doswiadczalnej (2017) [En Línea], disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28513456
  5. Usha P. Sarma, Preetida J. Bhetaria, Prameela Devi, Anupam Varma. Aflatoxins: Implications on Health (2017) [En Línea], disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28428686
  6. INVIMA. Plan nacional sectorial de vigilancia y control de micotoxinas y conservantes en alimentos procesados para el año 2016. https://www.invima.gov.co/images/pdf/inspecion_y_vigilancia/direccion-alimentos/subsectoriales/Documento-tecnico-micotoxinas.pdf

lunes, 21 de enero de 2019

Prevenga intoxicaciones en el hogar con estas recomendaciones

Compartimos algunas recomendaciones para evitar intoxicaciones en el hogar con el programa Positivas de Estrella Estéreo. Hablamos sobre el uso adecuado de medicamentos y la correcta disposición de detergentes y plaguicidas.

Los invitamos a escuchar la entrevista completa para ampliar la información.








Gabriel Jaime Restrepo Chavarriaga
Médico especialista en Toxicología Clínica
CIEMTO, Facultad de Medicina
Universidad de Antioquia

Recomendaciones con el alcohol adulterado para prevenir y actuar a tiempo

Compartimos algunas recomendaciones para tener en cuenta a la hora de consumir licor con el programa Positivas de Estrella Estéreo. Aprenda a identificar una intoxicación con alcohol adulterado, estas deben atenderse directamente en un hospital.

Sospeche si ve etiquetas rasgadas, licor en promoción o más barato y tapas que no corresponden con la presentación del producto.

Los invitamos a escuchar la entrevista completa para ampliar la información.









Gabriel Jaime Restrepo Chavarriaga
Médico especialista en Toxicología Clínica
CIEMTO, Facultad de Medicina
Universidad de Antioquia

viernes, 18 de enero de 2019

Primeros auxilios del paciente intoxicado: recomendaciones para la comunidad

 Sara Lastra Bello 
MD, MSc. Toxicología. Esp. Adicciones
Unidad de Teletoxicología/Telefarmacología. CIEMTO 

Sebastián Díaz Cortés 
Médico Interno, Universidad de Antioquia



Generalmente en nuestros hogares tenemos sustancias para limpieza del hogar, para el cuidado del jardín, para el aseo de nuestros automóviles y hasta para asear a nuestras mascotas, que eventualmente sino se toman medidas preventivas que eviten la aparición de intoxicaciones pueden acarrear en riesgos serios a la salud de quienes entramos en contacto con ellas. Pero si a pesar de tomar medidas preventivas accidentalmente ingerimos o tocamos estas sustancias, muchas personas tienden a realizar acciones en el hogar sin el conocimiento básico que podría incrementar la severidad de la intoxicación. En esta nota le daremos algunas pautas sencillas de lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer cuando estamos ante una intoxicación aguda. 


Aunque la asistencia urgente a un intoxicado dependerá del tipo y naturaleza del tóxico y sobre todo de la vía de absorción de este, puede esquematizarse de la siguiente manera: 

A) Evitar que se produzca mayor absorción. 
B) Neutralizar, bloquear o volver inocuo el tóxico. 
C) Favorecer la eliminación. 

Dado que las medidas que se proponen en los literales B y C requieren de recursos hospitalarios y personal médico entrenado, es en el literal A en el cual la comunidad puede ejercer mayor impacto. 
Vía Inhalatoria: 

Si se inhala un tóxico en forma gaseosa se recomienda 

Algunos tóxicos con presentación física gaseosa son: óxido de carbono, óxidos de azufre o de nitrógeno, amoníaco, etc. 


Vía Cutánea: 

Si se impregna o salpica en cualquier parte del cuerpo con sustancias cáusticas (como hipoclorito de sodio), ácidos (ácido clorhídrico o muriático), álcalis fuertes (hidróxido de sodio o soda caustica), compuestos oxidantes o compuesto químicos, etc. 



Vía digestiva: 

Es la más frecuente. Si se ingiere sustancias químicas o medicamentos a dosis altas, se recomienda: 



Podríamos en un paseo o camping ser picados por abejas, escorpiones, hormigas, arañas o inclusive ser mordidos por serpientes venenosas y algunas veces recurrimos al instinto o a la impronta popular para resolver la situación, en esta sección damos las siguientes recomendaciones: 



Ante una intoxicación aguda, cualquier persona puede y debe instaurar unas medidas urgentes, a la vez que contactar, idealmente, con un servicio telefónico de información toxicológica, para recibir asesoramiento del caso y además consultar a un servicio de asistencia médica más cercana para el manejo específico. 



BIBLIOGRAFÍA

  1. Repetto, Kuhn, Guillermo. Toxicología fundamental (4a. ed.), edited by Jiménez, Manuel Repetto, Ediciones Díaz de Santos, (2009). ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/bibliounicartagenasp/detail.action?docID=3188879. Consultado el 2018/11/06 
  2. International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies. International first aid and resuscitation guidelines 2016. [En línea]. Disponible en: http://www.ifrc.org/Global/Publications/Health/First-Aid-2016-Guidelines_EN.pdf Consultado el 2018/11/06 
  3. Avau B, Borra V, Vandekerckhove P, De Buck E. The Treatment of Snake Bites in a First Aid Setting: A Systematic Review. (2016) PLoS Negl Trop Dis 10(10): e0005079. [En línea] Disponible en: https://journals.plos.org/plosntds/article?id=10.1371/journal.pntd.0005079 Consultado el 2018/11/06 
  4. National Capital Poison Center, NCPC. First Aid for Poisons. [En línea] Disponible en: https://www.poison.org/first-aid Consultado el 2018/11/06 
  5. Yanamandra U, Yanamandra S. Traditional first aid in a case of snake bite: more harm than good. (2014). [En línea] Disponible en: http://casereports.bmj.com/content/2014/bcr-2013-202891.full