lunes, 15 de octubre de 2018

Una reflexión de la utilidad de los Toxindromes

Andrés Acevedo Restrepo 
Gustavo Aguilar Cruz 
Diego Alban Jurado 
Estudiantes de 11° semestre de Medicina. Universidad de Antioquia 
Revisado por: Sara Lastra Bello
MSc. Toxicologia. Esp. Adicciones – Unidad de Telesalud. CIEMTO

El término hace referencia a un grupo de síntomas, y signos clínicos que caracterizan ciertas sustancias tóxicas que comparten mecanismo de acción similar, afectando al paciente de forma característica, haciendo que sea posible en algunos casos asignar un toxindrome a determinado cuadro clínico y ofrecer en consecuencia manejo sindromático, aun desconociendo de forma específica la sustancia implicada. 

Para empezar a pensar en un toxindrome es importante hacer una aproximación general a la historia de ¿qué?, ¿cuándo?, ¿qué tanto?, ¿por qué? con respecto a las circunstancias que rodean el hecho, indagar sobre medicamentos tomados por prescripción médica, y los que no, suplementos, vitaminas, medicamentos naturistas, pastilleros, uso de agujas, documentos o papeles que nos hablen de intención suicida y sobre las afecciones médicas tanto orgánicas como mentales de la persona en la cual sospechemos un toxindrome. 

En el examen físico es fundamental prestar especial interés en los signos vitales puesto que cada toxindrome tiene un patrón de afectación de los mismos, sin embargo, hay que hacer la salvedad de que pueden existir varias sustancias tóxicas con mecanismos de acción diferentes presentes en un mismo paciente por lo que no siempre es posible asignar de forma específica un toxindrome. 

La frecuencia cardiaca, la respiratoria en un minuto, la temperatura objetiva con un termómetro o la sensación térmica al tacto por parte del evaluador, las pupilas dilatadas o puntiformes, la rigidez muscular, parálisis focales, respuesta al dolor alterada, la presencia de sudoración abundante o lo contrario la sequedad en piel y mucosas son aspectos claves a evaluar, que en ocasiones se pasan por alto o simplemente se realizan de manera automática, sin analizar la valiosa información que ofrecen. 

Así pues, existen 6 grandes toxindromes y se clasifican de acuerdo a la sustancia sospechada y el pull de signos y síntomas que se observan en el paciente como indica de forma gráfica la siguiente imagen:
Estos son algunos de los toxindromes más comunes, sin embargo, hay más como el extrapiramidal, solvente, alucinógeno, entre otros, que son importantes conocer también, sobre todo en situaciones donde la información escasea para así iniciar un manejo rápido y adecuado. 

Usualmente no tendremos información sobre a qué tóxico pudo estar expuesto nuestro paciente, pero sí lo tendremos a él para tratar su sintomatología y no al tóxico, no debemos posponer medidas básicas como el ABC (vías aéreas, función respiratoria, circulación) mientras indagamos si se trata de alguna intoxicación según la anamnesis y examen físico que realicemos. Ya sea que quien lea esto sea profesional de la salud, o miembro de la comunidad, queremos recalcar la importancia de conocer estos toxindromes, útiles para intentar clasificar lo que estamos viendo en el paciente intoxicado, aumentando la probabilidad de un manejo pronto que finalmente impacte positivamente en su supervivencia.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Araya Chavarría S, Fallas Zúñiga M, Moya Álvarez A. Síndromes tóxicos: diagnóstico y manejo. revista médica de costa rica y Centroamérica LXVII,2010; Disponible en: http://www.binasss.sa.cr/revistas/rmcc/593/art17.pdf
  2. Peña L. Grandes síndromes toxicológicos (toxidromes) En: Peña L, Zuluaga A. editores. Protocolos de manejo del paciente intoxicado 2ª ed. 2017; p. 35-36.

Uso de plantas medicinales en psiquiatría

Sofia Zapata 
Carolina Zapata 
Melissa Zuluaga 
Juan Zuluaga 
Estudiantes de 11° semestre de Medicina. Universidad de Antioquia 
Revisado por: Sara Lastra Bello
MSc. Toxicologia. Esp. Adicciones – Unidad de Telesalud. CIEMTO

Una de las bases principales de la medicina tal y como la conocemos hoy ha sido el conocimiento empírico generado por nuestros ancestros, que viene de la mano con una serie de “conocimientos, aptitudes y prácticas basadas en teorías creencias y experiencias de las diferentes culturas, sean o no explicables, para el mantenimiento de la salud, prevención, diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales” (OMS). Todo esto ha venido de la mano de las plantas medicinales, que han sido parte importante del desarrollo de la medicina moderna y de la cultura de muchos pueblos como los indígenas. En la actualidad, son ampliamente autoformuladas con la concepción de baja toxicidad y pocos efectos perjudiciales para la salud por ser de origen natural. 

Una de las controversias más grandes que se han generado con el uso de medicamentos alternativos es el hecho de desenvolvernos en un contexto centrado en la llamada “Medicina occidental” que utiliza el método científico y la evidencia como principal herramienta para generar conocimiento, así como la poca investigación que se lleva a cabo con plantas medicinales. Esto tiene efectos importantes a la luz de la cultura, en la que un gran porcentaje de pacientes han buscado, buscan o utilizan productos aportados por la medicina complementaria, independiente de que tengan o no evidencia científica. 

A la falta de evidencia se suma el poco control que se tiene sobre los productos que ingresan al mercado y que son de fácil acceso. En muchas ocasiones no se puede garantizar que lo que llega al consumidor contenga realmente la cantidad del producto que se anuncia en la etiqueta y que por ende se puedan obtener los beneficios por los cuales la persona lo adquirió. 

En la consulta con pacientes de psiquiatría se han identificado algunas plantas de amplio uso especialmente en los adultos mayores, como lo son: el Ginkgo biloba, la Valeriana, el Ginseng y la hierba de San juan. Con la finalidad de disminuir el cansancio, como coadyuvantes en depresiones leves a moderadas o para el insomnio. Si bien, la evidencia científica disponible hasta el momento no es concluyente frente a sus propiedades benéficas, si se han encontrado efectos adversos para la salud en personas con consumo crónico y/o que conjuntamente utilizan otros medicamentos prescritos para sus enfermedades ya sean psiquiátricas o de otra índole. Se debe tener en cuenta que todos los organismos son diferentes; por lo tanto el efecto puede variar de persona a persona. La siguiente tabla relaciona nombres de productos con su uso común y los efectos tóxicos que se pueden presentar: 


A partir de las plantas medicinales se pueden elaborar sustancias homeopáticas, en las que un poco de la sustancia extraída de la planta se diluye en una solución con agua o alcohol. Se han llevado a cabo varios estudios evaluando el efecto de la medicina homeopática en diversas condiciones clínicas, entre ellos el que realizó el Consejo Australiano Nacional de Salud e Investigación Médica, concluyendo que no existe indicación clínica para la cual exista evidencia de que la homeopatía es efectiva. Otro estudio similar fue llevado a cabo por Reino Unido, quienes obtuvieron la misma conclusión. 

La fitoterapia ha sido ampliamente usada de manera empírica para el tratamiento de diversas enfermedades, sin embargo, no existe evidencia suficiente para recomendar su uso, teniendo en cuenta la amplia variedad de efectos adversos, y la falta de control de calidad en la producción. 


BIBLIOGRAFÍA 

  1. Hobbs C. St. John's wort--ancient herbal protector. Pharm Hist 1990. [En línea] Disponible en:https://www.christopherhobbs.com/library/articles-on-herbs-and-health/st-johns-wort-ancient-herbal-protector/. Consultado: 22 de agosto de 2018. 
  2. Asian Ginseng. Office of Dietary Supplements (ODS), National Institutes of Health (NIH). Septiembre de 2016. [En línea] Disponible en: https://nccih.nih.gov/health/asianginseng/ataglance.htm Consultado: 22 de agosto de 2018. 
  3. Ginkgo. Office of Dietary Supplements (ODS), National Institutes of Health (NIH).Septiembre 2016. [En línea] Disponible en: https://nccih.nih.gov/health/ginkgo/ataglance.htm Consultado: 22 de agosto de 2018. 
  4. Valerian. . Office of Dietary Supplements (ODS), National Institutes of Health (NIH).Septiembre 2016. [En línea] Disponible en: https://nccih.nih.gov/health/valerian Consultado: 22 de agosto de 2018. 
  5. ICEX. El sector de Productos Naturales en Colombia. Febrero de 2005. [En línea] Disponible en:https://sioc.minagricultura.gov.co/PlantasAromaticas/Documentos/004%20-%20Documentos%20Competitividad%20Cadena/D.C.%20%E2%80%93%202005%20Febrero%20%E2%80%93%20Bogota%20%E2%80%93%20Notas%20Sectoriales.pdf. Consultado: 22 de agosto de 2018. 
  6. “Nuevo estudio encuentra (otra vez) que la homeopatía no es útil para ninguna condición médica”. Rodriguez C.A. CIEMTO. Octubre 2015.

La automedicación y sus riesgos

Carlos Campiño Jaramillo 
María Cardona Ocampo 
Luisa Cardona Oquendo 
Laura Cardona Zapata 
Juan Castaño García 

Estudiantes de 11° semestre de Medicina. Universidad de Antioquia
Revisado por: Sara Lastra Bello
MSc. Toxicologia. Esp. Adicciones – Unidad de Telesalud. CIEMTO 


“Autorrecetarse representa una conducta que implica un riesgo inminente para la salud 
y que puede ser mínimo o severo, dependiendo del medicamento 
y de la sensibilidad del individuo al mismo”. 
- José Alcalá - 

La automedicación es la utilización de medicamentos sin intervención médica, es decir, el personal médico no realiza el debido análisis de la situación, para realizar el diagnóstico de la enfermedad, formular un tratamiento y realizar un seguimiento, sino que la persona toma medicinas por iniciativa propia.

Tenemos un sistema de salud que en ocasiones nos dificulta el acceso a la consulta médica y aún más, a la valoración por especialistas. También, tenemos inconformidades con los medicamentos que nos ordenan diariamente. “Es que siempre me mandan acetaminofén”, “Yo sé que para eso tengo que tomar ibuprofeno”, “la última vez me sirvió mucho la amoxicilina” comentarios de los pacientes. Esas inconformidades nos han llevado a tomar medidas frente a situaciones que consideramos menores.

En la mayoría de los casos, compramos los medicamentos basándonos en experiencias previas, por consejo de terceros o influenciados por una publicidad, o hasta por pereza de acudir a la aseguradora de salud. Por todo lo anterior, la automedicación se ha convertido en un hábito para nuestra sociedad, desde hace mucho tiempo hemos tratado situaciones “menores” como el dolor, la fiebre, la acidez de estómago, el resfriado, la tos, las alergias y muchas otras cosas, sin la intervención de un médico. Han sido pocas las complicaciones, pero eso no significa que no hayamos estado expuestos a los riesgos de los medicamentos.
Los medicamentos son compuestos que realizan cambios en nuestro organismo, esos cambios deben ir dirigidos a una situación clínica específica, puesto que todos los medicamentos tienen indicaciones, riesgos y efectos adversos, lo que hace que ninguna sustancia sea inofensiva.

El personal médico debe analizar diferentes situaciones en cada paciente para poder determinar el medicamento y la dosis a usar. Por eso es importante que informemos los antecedentes de enfermedades, cirugías, alergias, complicaciones y consumo de sustancias al momento de la consulta; para asegurar que el médico pueda mandarnos lo mejor para nuestra enfermedad.

Tenemos que entender que cada organismo es diferente y responde de distintas a maneras a una sustancia; por eso, el medicamento que le sirvió a un conocido o familiar, no necesariamente me puede servir a mí, y por el contrario puede hacerme mucho daño.

El uso indiscriminado de medicamentos puede desencadenar consecuencias negativas en nosotros: vómito, diarrea, reacciones alérgicas, intoxicaciones, daños orgánicos, adicciones, shock y hasta la muerte. De ahí la importancia de entender que la automedicación es una acción negativa para nuestra salud y la de nuestros conocidos. Debemos recordar siempre que los medicamentos no son inofensivos, tienen efectos adversos graves y se deben usar con responsabilidad. Siempre debemos consultar a un médico para que nos pueda formular lo mejor para nuestra situación, él es el único que puede hacerlo bien.

No es verdad que los medicamentos, mágicamente, curan todo y las campañas publicitarias pueden tener mensajes engañosos que ocultan información importante sobre los riesgos.

Referencias bibliográficas

  1. Chouhan, Kiranbir & Prasad, Dr. Shyam. (2016). Self-medication and their consequences: A challenge to health professional. Asian Journal of Pharmaceutical and Clinical Research. 9. 314-317. 
  2. Bennadi, D. (2013). Self-medication: A current challenge. Journal of Basic and Clinical Pharmacy, 5(1), 19–23. 
  3. Ocan, M., Obuku, E. A., Bwanga, F., Akena, D., Richard, S., Ogwal-Okeng, J., & Obua, C. (2015). Household antimicrobial self-medication: a systematic review and meta-analysis of the burden, risk factors and outcomes in developing countries. BMC Public Health, 15, 742. 
  4. Grigoryan, L., Haaijer-Ruskamp, F. M., Burgerhof, J. G. M., Mechtler, R., Deschepper, R., Tambic-Andrasevic, A., … Birkin, J. (2006). Self-medication with Antimicrobial Drugs in Europe. Emerging Infectious Diseases, 12(3), 452–459. 
Ronda CIEMTO. Curso Adultez.
Medicina Nivel XI.
Universidad de Antioquia.